sábado, 2 de julio de 2011
Además de todo lo dicho en la última entrada, he llegado a la conclusión que por mail se pueden enviar palabras que jamás hubiésemos escrito en las cartas de papel.
Es increíble, mientras yo en otro blog estaba escribiendo fantasías románticas respecto a una salida en el día de hoy que está soleado y es sábado... él estaba enviándome por mail un archivo de tan mal gusto, que a veces pienso por qué lo quiero tanto.
Yo sé que eso que me envió es su manera de tratar de volver a mí, ya que hace tiempo estamos separados, es su modo de acercarse a mí, a través del humor, pero un humor procaz que me recuerda que este hombre no ha terminado de conocerme nunca.
A una mujer como yo no se le envía "eso" para reconquistarla o quere volver a hablar siquiera con ella, a una mujer como yo se le envían palabras dulces, tiernas, palabras de amor. Aunque no las sienta, si quiere acercarse a mí, con eso lo consigue inmediatamente, de esta forma no, no tengo ganas de que me llame después de esto, pero no se lo puedo decir porque al fin lo comprendo, su capacidad de comprensión del alma humana en general y la mía en particular, debo reconocerlo es absolutamente limitada. La sensibilidad no es su característica, a veces no entiendo cómo siguió una carrera que en realidad en el fondo es artística, aunque claro... él la utiliza como carrera meramente técnica.
En fin, que me dio mucha alegría ver su nombre en mi lista de mails después de tanto tiempo, y aunque luego me haya decepcionado, lo amo y lo comprendo, es su manera, lo conozco hace años, debo aceptarlo como es, debo valorar que se haya decidido él solito a reiniciar el diálogo, eso es algo que seguramente le costó mucho.
Así es el hombre que amo y así con estos defectos y otros y con todas sus virtudes lo seguiré amando, porque eso no depende de los valores que tenga la persona, dependen de la propia alma que así siente y uno no puede dominar los sentimientos del alma.