
Es una mañana de sol y muy temprano cuando me levanté para darle el té a mi nena hacía frío, pero ahora parece una mañana de primavera. Aunque yo aquí dentro en esta época del año siempre tengo frío y enciendo la estufa.
Me siento como siempre, como todos los días, con un poco de melancolía pero no del todo depresiva.
Luego de tomar un té y hacer unas pequeñas tareas en la casa me dispuse a conectar mi computadora porque tengo la ansiedad de recibir contestación a algunos mails que envié en el fin de semana. Pero no hubo respuesta e imagino que no la habrá, a quien se las envié no es muy dado a escribir y menos si tienen que ser más de cuatro o cinco renglones.
A veces no lo entiendo y no sólo a él, a la gente que no necesita expresarse, decir lo que siente. No entiendo a la gente que se guarda todo para sí y luego termina con una úlcera producto de no haber querido compartir sus problemas y dolores.
Yo soy una persona que no puedo vivir si no cuento lo que me pasa, aunque sea en un diario como en este caso, ya que no tengo persona alguna a quien hacerlo porque siempre todo el mundo está muy ocupado y además porque yo me aislé totalmente de la gente y vivo todo el día sola. Ahora bien, aclaro que contar lo que me pasa no quiere decir que también cuente lo que le pasa a los demás, eso es chusmerío y eso no me gusta. Lo que los demás me cuentan queda en mí, sé escuchar, pero todo me lo guardo, porque no es de buenas personas a mi entender andar contando los problemas o los sinsabores ajenos. Pero en cuanto a los míos, si no lo hago comienzo a sentirme angustiada y ya descubrí que existen tres modos de sacarme la angustia no siendo con medicamentos: 1. hablando, como dije antes, contando lo que me pasa. Por eso siempre necesito terapia. Ahora no la tengo y es el motivo por el cual estoy llena de palabras para decir. 2. Escribiendo, como lo hago ahora. Antes lo hacía en un diario de papel, hoy lo hago aquí y acabo de ponerlo público, no sé por qué se me dio por eso. Quizás porque tengo otro totalmente privado en el que no me guardo nada. Aquí seguramente algunas cosas no serán escritas pero otras me gusta compartirlas con algún desconocido/a que pase distraídamente por aquí y se le ocurra leer esto. Me gustaría recibir un comentarito. Bien y 3. Cuando ya hace muchos días que no hablo con nadie y que no escribo por cualquier razón entonces sobreviene el llanto, que comienza leve y luego es un largo y abundante llanto tranquilizador, que me deja en calma y paz, por lo menos por unas horas.
Por eso es para mí muy importante la expresión de la manera que fuere y me cuesta mucho imaginar y ver cómo hay gente a quien le cuesta justamente lo que me a mí me es tan fácil, decir y escribir.
Yo sé que ese hombre que tiene que contestarme quisiera hacerlo, pero también sé que es de pocas palabras y le molesta sobremanera escribir y hablar por teléfono más de cinco minutos. En fin, no todos somos iguales, el problema es cuando somos diferentes necesitándonos uno al otro.